miércoles, 29 de abril de 2009

“Te quiero…” -Rubén Damore







El fútbol había pasado por mi vida como una estrella fugaz. Sólo me había servido para sembrar de amigos el camino, para aprender a ser solidario, para tragarme todo el sol y el frío en distintas tardes, para divertirme en potreros inservibles pero sobre todo me sirvió… para conocerte porque eras de allá... de nuestro barrio...
Hoy los recuerdos se me presentan fugitivos, repentinos, casi dudando si realmente algunos los viví o si fueron producto de mi imaginación. Las contradicciones a las que me someto y yo mismo descubro como tonto al ver tu rostro sonreír.
Todos estos años pesan y hacen que a este viejo cuerpo se le opriman los hombros, le duela la cintura, hagan mis pasos más lentos, no pueda leer ni escribir sin ayuda de mis viejos anteojos, ésos que abandono en diferentes lugares y que siempre vos, como duende inquieto, encontrás inmediatamente para evitar mi rabieta de pensar el solo hecho de haberlos perdido.
Nuestros pichones ya son grandes aves y volaron a sus nidos Cada tanto aparecen y la vida nos florece como cuando rompieron el cascarón de tu vientre, cuando la vida se les apareció de golpe para endulzarnos la nuestra, para llenar cada uno de nuestros momentos.
Y un día... un día nos quedamos solos en una inmensa casa, tamaña dimensión como el amor que aún seguimos manteniendo y que cada rincón refleja como un espejo.
Y mirá que pasa el tiempo pero la belleza de tu alma no cambia…
Hoy quiero decirte esas dos palabras que, pucha, ¿ves? me cuestan tanto decirlas como cuando tenía apenas quince años…
Es que en todos este tiempo preferí ser fruta inmadura ante tu madurez, parecer sombra ante la brillantez de tu imaginación, ser lágrima para que tu sonrisa la secara, rodearte de quimeras para que las tornes realidad.
Hoy es domingo. Bien temprano. Uno más de los que le ganamos a la vida. Entonces quise sorprenderte. Porque, aunque esta memoria bastante me falla, me recordaba que hoy cumplíamos cincuenta y dos años juntos.
En este momento, estás dormida.
Sigiloso voy hasta la cocina; preparo un maté sabroso y humeante como a vos te gusta, armo una bandeja reuniendo todos los desayunos de la vida junto a un pequeño papel en el que escribo esas dos palabras, ésas que hoy me salen desparejas y mal alineadas, un poco por no poder mantener firme el bolígrafo y otro tanto por la emoción.
Entonces... voy a tu encuentro...

Dedicado a Alberto Cortéz y a todas aquellas parejas que ya superaron el oro de sus bodas y perduran a través del tiempo…. Tema musical: "Amor, mi gran amor" de Alberto Cortéz.

" La gran deuda pendiente en la Argentina" -Gerardo Moszkowicz.


Mucho se discute sobre el significado del término distribución del ingreso.-
Una definición razonable podría ser: el reparto de los excedentes de bienes y servicios de un país medidos en función de un Producto Bruto Interno determinado.-
En mi visión, su concepto debe estar muy arraigado a la equidad social. Un índice de alto crecimiento económico no garantiza mayor equidad social.-
Es bien sabido también que cuando cae el PBI y existe inflación, son los sectores de ingresos fijos quienes más lo sufren, deteriorando notablemente su calidad de vida.-
Por el contrario, cuando crece, no lo hace con la misma fuerza, haciendo que sea mucho más difícil la vuelta al punto inicial.-
Entonces, una genuina política de distribución del ingreso junto con una reforma tributaria progresiva serán armas prioritarias para lograr el equilibrio que debe existir entre los ingresos fiscales del Estado y la actividad económica productiva de los privados.
La discusión se debe centrar en estos puntos para que luego sí, el derrame sobre las capas sociales más afectadas sea una realidad y no una simple teoría discursiva.-
Lógicamente, los cambios deberán ser paulatinos y junto con reformas en áreas como justicia, educación y salud tratar de lograr el objetivo de constituir un sistema democrático sólido, con valores republicanos, dónde cada uno de nosotros tengamos amplias perspectivas de desarrollo individual, dentro de un marco de absoluto respeto y libertad.-

domingo, 26 de abril de 2009

" INFANCIA ROBADA / LOS NADIES / EN VIVO Y DIRECTO / NIÑO SILVESTRE"-Juan Serrateó


(Extraído de Patas para arriba – Eduardo Galeano / Editado en 1998 / Pág. 14

En América Latina los niños y los adolescentes suman casi la mitad de la población total.
La mitad de esa mitad, vive en la miseria
En América Latina mueren 100 niños cada hora, por hambre o enfermedades curables, pero hay cada vez más niños pobres en las calles.
Niños son, en su mayoría, los pobres y pobres son, en su mayoría, los niños.
Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan.
La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata.
Casi nunca los escucha y jamás los comprende.
Son simplemente “Los nadies”.

LOS NADIES
El libro de los Abrazos / Eduardo Galeano Pag. 59

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres.
Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los naides la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los naides: Los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los naides: Los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean
Que no hablan idiomas, sino dialectos
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en al historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

En resumen: Los naides, que cuestan menos que la bala que los mata.

(Extraído de Patas para arriba – Eduardo Galeano / Editado en 1998 / Pág. 18

Son incontables los niños que trabajan, en su mayoría fuera de la ley y fuera de las estadísticas.
¿Y los demás niños pobres?
De los demás niños, son muchos los que sobran.
El mercado no los necesita, y no los necesitará jamás
No son rentables, jamás lo serán.
Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas suelen interrumpirles el viaje.
El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, teme a los niños.
La vejez es un fracaso, la infancia es un peligro.

Según Unicef, el 1995 había 8 millones de niños abandonados, niños de la calle, en las grandes ciudades latinoamericanas
Pocos son los que dicen en voz alta que solo en 1993 los escuadrones parapoliciales asesinaron a 6 niños por día en Colombia y a 4 por día en Brasil.

EN VIVO Y DIRECTO
Espejos / Eduardo Galeano Pag. 321

Todo Brasil asiste al espectáculo en tiempo real.
La televisión no pierde detalle, desde el momento en que el criminal, negro tenia que ser, convierte en rehenes a los pasajeros de un ómnibus en Rio de Janeiro, una mañana del año 2000.
Los periodistas van contando lo que ocurre como si fuera una mezcla de futbol y de guerra, la emoción rompecorazones de una final del mundo narrada en el tono épico-trágico del desembarco de Normandía.
La policía ha puesto sitio al ómnibus.
En el largo tiroteo, muere una muchacha.
El público vocifera maldiciones contra la fiera salvaje que no vacila en sacrificar inocentes vidas humanas.
Por fin, al cabo de 4 horas de mucho tiro y mucha ópera, una bala del orden derriba al peligro público.
Los policías exhiben su trofeo, el criminal malherido bañado en sangre, ante las cámaras.
Todos quieren lincharlo, los miles que está allí y los que no están, pero miran.
Los policías lo arrancan de la multitud enardecida.
Entra vivo al patrullero... sale estrangulado.
En su breve paso por el mundo, se llamo Sandro O Nacimento.
El era uno de los muchos chicos de la calle que dormían en las escalinatas de la Iglesia la Candelaria, en una noche cuando llovió metralla 8 de ellos murieron.
De los que sobrevivieron, casi todos fueron matados poco después.
Sandro tuvo suerte. Pero era un muerto con licencia.
Siete años después se cumple la sentencia
Él siempre había soñado con ser estrella de la tele.

NIÑO SILVESTRE
Hijo del cerro
presagio de mala muerte,
niño silvestre
que acechando la acera viene y va.

Niño de nadie
que buscándose la vida
desluce la avenida
y le da mala fama a la ciudad.

Recién nacido
con la inocencia amputada
que en la manada
redime su pecado de existir.

Niño sin niño
indefenso y asustado
que aprende a fuerza de palos
como las bestias a sobrevivir.

Niño silvestre
lustrabotas y ratero
se vende a piezas o entero,
como onza de chocolate.

Ronda la calle
mientras el día la ronde
que por la noche se esconde
para que no le maten.

Y si la suerte
por llamarlo de algún modo,
ahuyenta al lobo,
y le alarga la vida un poco más.

Si el pegamento
no le pudre los pulmones,
si escapa de los matones,
si sobrevive al látigo, quizás

llegue hasta viejo
entre cárceles y 'fierros'
sembrando el cerro
de más niños silvestres, al azar.

y cualquier noche
en un trabajo de limpieza
le vuele la cabeza
a alguno de ellos, sin pestañear.

Niño silvestre
lustrabotas y ratero
se vende a piezas o entero,
como onza de chocolate.

Ronda la calle
mientras el día la ronde
que por la noche se esconde
para que no le maten.

Letra y Música de J.M. Serrat
Cd Nadie es perfecto / 1994

miércoles, 22 de abril de 2009

"Chocolate derretido..." - Rubén Damore

Quise darle una sorpresa como sucedía algunas veces, aunque, ahora que lo pienso, hacía más de dos años que no ocurría.
Quise que la sonrisa me la dedicara a mí esa tarde. La necesitaba para cubrir el vacío de un día laboral estresante y sin cariño.
Quise que ese atardecer se apagara volviendo a casa desde el colegio por las veredas del barrio, volver cargando esa mochila adolescente sobre mi hombro, pesada, llena de útiles y carpetas, de marcas con fibrón en su exterior, con el típico olor a secundaria que recordaba lejana a la mía.
Quise, además que la gente sintiera esa envidia sana que se mezcla con la alegría de volver juntos charlando con su propia sangre, como dos adolescentes, de temas variados y sin final anunciado.
Le había comprado un chocolate, ese Biznike que tanto le gustaba y que comenzaba a ablandarse en mi bolsillo del saco de tanto darle vueltas con las manos. La esperaba en la vereda de enfrente, justo al lado del quiosco.
El portón del colegio se abrió. La salida fue multitudinaria y en puntas de pie traté de adivinar su cabello, su rostro… algo que la distinguiera de esos cientos de uniformes azules.
Se dispersaron rápidamente. Unos en auto, otros a la parada del colectivo y algunos caminando. Pude distinguirla entre un grupo mixto de aproximadamente diez.
Feliz apuré el paso y cuando iba a gritar su nombre, descubrí su mano izquierda aferrada a la derecha de un muchachito.
Me quedé paralizado. Sentí cierta vergüenza y decidí cambiar el rumbo para evitar cruzarlos.
En esas cuadras de regreso a casa, su vida transcurrió por mi cabeza como un flash.
En la sala de parto, la neonatóloga entregándomela y yo, temeroso, tomándola en mis brazos mostrándola a la familia a través del vidrio de la nursery. Su primer dientito. La palabra “PAPÁ” desarmándome el corazón a los 10 meses. Los primeros pasitos. Las salidas a la plaza. Su manita apretando la mía cuando se oscureció el cine, la visita a la clínica para conocer a su hermanito, su comunión… la entrada a la fiesta de quince…
Qué veloz el tiempo. Que implacable fue que todo aquello hoy me parecía lejano.
Cuando al entrar a casa de mi boca las palabras se tropezaban contándole lo visto a mi señora, cómplicemente sonrió y solo atinó a decirme:
-¿Te hago unos mates...? ¡¡¡Rubén… ¡¡la nena ya cumplió dieciséis…!!!

Dedicado a los padres de todas las épocas y rincones que siguen sintiendo sensibilidad por sus hijos.Tema musical: Letra y voz de Víctor Heredia "Solo tiene 16".

Rubén Damore

SOLO TIENE 16
Si yo le cuento que este mundo fue
En cierta forma y desde mi experiencia
Mucho mejor hasta mi adolescencia
Ya que en verdad era un poco más sano
Me sonreirá y tomándome la mano
Dirá que fuimos los que lo inventamos
O por lo menos los testigos fieles
Del deterioro del que nos quejamos
Y yo que sé que el argumento vale
Busco enseguida una razón sin fé...
pero la miro y tiene 16
Si le sugiero que tenga cuidado
Que bajo alguna piel de oveja hay lobos
Con ese afán del que gozamos todos
De irles limpiando con la lengua el lodo
Me abrazará y besándome en la frente
Dirá que yo tuve experiencias malas
Que nunca supe distinguir amigos
Y que confundo culos con ombligos...
Pero que igual sigo siendo su Rey...
pero la miro y tiene 16...
Debiera, es cierto, comprender que a veces
Hay que confiar en lo que se ha sembrado
Pero este mundo está tan dislocado
Y uno pelea por cambiarlo en vano
Ella camina por un valle incierto
Como una Flor perfumando el desierto
Tiene en sus ojos sed de puertos nuevos
Y yo que nunca he sido un santo muero
Es obviamente toda una mujer...
pero la miro y tiene 16...
Yo que pregono un mundo liberado
Trato de actuar de modo a lo acordado
Le doy licencias pese a mis temores
Septiembre siempre costó algunas flores
Ella me alienta con sabiduría
Tiene un discurso tierno y colorido
Descubre su alma y es el alma mia
POR ELLA SÉ QUE NO HAY NADA PERDIDO
Yo mismo puse alas en sus pies...
pero la miro y tiene 16...

viernes, 17 de abril de 2009

"Rita Levi-Montalcini (Turín, 1909)" - La India -


Nobel De medicina, nacio en Turín 1909

Rita Levi-Montalcini (Turín, 1909) es una de las grandes figuras del siglo XX. Su padre, un ingeniero apasionado por las matemáticas, se negó durante años a permitirle que estudiara porque en la época se consideraba que las mujeres no hacían esas cosas. A los 20 años se le consintió por fin acceder al bachillerato superior y después a la Facultad de Medicina.
Era una joven investigadora cuando las leyes antijudías italianas de 1938 la obligaron a dejar la universidad y ocultarse para evitar la deportación. Durante la guerra trabajó como médica para la Resistencia y las tropas aliadas. En 1947 fue invitada a trabajar como neuróloga en la Universidad Washington de San Luis (EEUU), donde descubrió la proteína NGF, estimuladora del crecimiento de las fibras nerviosas. El hallazgo le valió en 1986 el Premio Nobel de Medicina.

Es una de las grandes figuras del siglo XX. Su padre, un ingeniero apasionado por las matemáticas, se negó durante años a permitirle que estudiara porque en la época se consideraba que las mujeres no hacían esas cosas. A los 20 años se le consintió por fin acceder al bachillerato superior y después a la Facultad de Medicina. Era una joven investigadora cuando las leyes antijudías italianas de 1938 la obligaron a dejar la universidad y ocultarse para evitar la deportación. Durante la guerra trabajó como médica para la Resistencia y las tropas aliadas. En 1947 fue invitada a trabajar como neuróloga en la Universidad Washington de San Luis (EEUU), donde descubrió la proteína NGF, estimuladora del crecimiento de las fibras nerviosas. El hallazgo le valió en 1986 el Premio Nobel de Medicina.
- ¿Cómo celebrará sus 100 años?
- Ah, no sé si viviré, y además no me gustan las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!
- ¿Y qué hace?
- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando…
- No se jubila.- ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona… Y eso mata su cerebro. Y se enferma.
- ¿Y cómo anda su cerebro?
- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana voy a un congreso médico…
- Pero algún límite genético habrá…
- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo…, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!
- ¿Cómo lo hace?- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!
- Ayúdeme a hacerlo.
- Mantené tu cerebro ilusionado, activo, hacelo funcionar, y nunca se degenerará.
- ¿Y viviré más años?
- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones…
- La suya fue la investigación científica…
- Sí, y sigue siéndolo.- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso…
- Sí, en 1942: lo llamé, factor de crecimiento nervioso y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!
- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?
- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que fuese buena esposa, buena madre… Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar…
- Qué disgusto para papá, ¿no?
- Sí. Pero es que yo, no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa… Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía tan inferior…
- Veo que convirtió eso en un estímulo…
- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi gran sueño…!
- Y lo ha hecho…, con su ciencia.
- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. A ver, Luchemos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países islamistas…!
- La religión ¿frena el desarrollo cognitivo? (del conocimiento)
- Si la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del desarrollo cognitivo.
- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?
- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.
- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?
- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!
- ¿De veras?
- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡las herederas de Hipatia!
- La sabia alejandrina del siglo IV…
- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo…
- Nadie ha intentado asesinarla a usted…
- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos…, y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar: monté el laboratorio en mi dormitorio… ¡y descubrí la muerte programada de las células!
- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel…
- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!
- ¿Sucede eso ahora?
- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el creacionismo en vez del evolucionismo?
- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?
- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre el bien y el mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!
- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?
- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!
- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil…?
- Curar… Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas enfermedades
- ¿Cuál es hoy su gran sueño?
- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.
- ¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?
- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!
- ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
- Ayudar a los demás.
- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?
- ¡Pero si estoy haciéndolo!

"Los árboles que dejan ver el bosque" -Gerardo Moszkowicz.-


Existe alguna razón por la cual se puede afirmar que la mayoría de los gobiernos apelan al ocultamiento de sus actos como rasgo característico de su gestión. Grave contradicción o paradoja si de un sistema democrático se trata, no? Creo que el descrédito de los funcionarios se basa en gran medida a la falta de claridad para exponer sus ideas, utilizando frases hechas para relativizar sus dichos y por consiguiente “quedamos siempre bien parados a ante la sociedad”
Existen varias cosas en los cuales el actual gobierno actúa agazapado y son de público conocimiento: podemos mencionar el caso de las obras públicas con fondos de los jubilados, sobre lo cual no existe aún información detallada, la falsedad a sabiendas de los índices inflacionarios y la falta de transparencia en el retorno o no de los fondos de la Provincia de Santa Cruz son algunos ejemplos unívocos y sobre los cuales se retroalimentan las sospechas y el desencanto. Por estas horas, estamos ante una gigantesca epidemia y no está de mas analizar cual fue la actitud asumida por el Gobierno.
Una de las derivaciones más lamentables, están relacionadas con el impedimento para que los médicos de la provincia del Chaco realicen declaraciones en una muestra de autoritarismo deleznable, no exento de una gran torpeza política. Los casos de dengue existen. Aquí no hay operaciones de prensa que intenten erosionar los actos de gobierno por especulaciones políticas. Si el diagnóstico no es el correcto, las soluciones que se logren serán fallidas y cuánto mejor incompletas, pero por sobre todo, tardías. Entonces, puedo afirmar que el eje de las estrategias y políticas de un gobierno no tienen su respaldo en acciones que tengan pleno consenso social o no existan políticas de estado cuyo atributo fundamental sea la previsibilidad, se hace casi imprescindible la actitud de ocultar sus actos sólo con el fin de perdurar en el poder sea como sea. Está en nosotros saber observar e interpretar estas circunstancias pues, en virtud de todo lo expresado, los árboles están de pie y dejan ver todo el bosque.-

"Palabras de amor" - Juan Serrateo


PALABRAS DE AMOR
Las palabras de amor tienen distintos envoltorios, momentos, situaciones, orígenes y destinos, caminos transitados o deshechos, instantes exactos o inciertos, escenarios y ambientes cambiantes o exactos como la muerte misma.
Cada una de ellas tiene características que la hace, única y particular.
Quizás en esa diversidad está su hermosura.
Hoy te quiero regalar dos historias distintas y similares al mimo tiempo, con cosas que las diferencian y otras cosas que las unen hasta casi poder fusionarlas en una sola hermosa, única y perfecta historia de Palabras de Amor.


LA CARTA

Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se le acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, perdone el atrevimiento, disculpe la molestia:
- Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
-¿Yo?
-Me han dicho que Usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. EL albañil aclaró que no era ningún analfabeto:
- Yo puedo escribir, yo sé. Pero una carta así, no sé.
-¿Y para quien en las carta?
- Para... ella.
- ¿Y usted que quiere decirle?
- Si lo sé no se lo pido.
Enrique se rasco la cabeza.
Esa noche, puso manos a la obra.
Al día siguiente, el albañil leyó la carta:

- ESO – dijo, y le brillaron los ojos -.
Eso era.
Pero yo no sabía que era eso, lo que yo quería decir.

Eduardo Galeano
Bocas del tiempo / Pag. 122


PALABRAS PERDIDAS

Por las noches, Avel de Alencar cumplía su misión prohibida.
Escondido en una oficina de Brasilia, el fotocopiaba, noche tras noche, los papeles secretos de los servicio militares de seguridad.
Informes, fichas y expedientes que llamaban interrogatorios a las torturas y enfrentamientos a los asesinatos.
En tres años de trabajo clandestino, Avel fotocopio un millón de páginas.
Un confesionario bastante completo de la dictadura que estaba viviendo sus últimos tiempos de poder absoluto sobre las vidas y milagros de todo Brasil.
Una noche, entre las páginas de la documentación militar, Avel descubrió una carta.
La carta había sido escrita quince años antes, pero el beso que la firmaba, con labios de mujer, estaba intacto.
A partir de entonces, descubrió muchas cartas. Cada una estaba acompañada por el sobre que no había llegado a destino.
El no sabía que hacer.
Largo tiempo había pasado. Ya nadie esperaba esos mensajes, palabras enviadas desde los olvidados y los idos hacia lugares que ya no eran y personas que ya no estaban.
Eran letra muerta.
Y sin embargo, cuando los leía, Avel sentía que estaba cometiendo una violación.
El no podía devolver esas palabras a la cárcel de los archivos, ni podía asesinarlas rompiéndolas.

Al fin de cada noche, Avel metía en sus sobres las cartas que había encontrado, les pegaba sellos nuevos y las echaba al buzón del correo

Eduardo Galeano
Bocas del tiempo / Pag. 8


PALABRAS DE AMOR

Ella me quiso tanto...
Yo la quiero todavía.
Juntos atravesamos
una puerta cerrada.

Ella, cómo os lo diría,
era todo mi mundo entonces,
cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas.
No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,
acabábamos de despertar del sueño de los niños.

Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes.
De historias de amor, sueños de poetas,
no sabíamos más, teníamos quince años...

Ella, quién sabe dónde está,
ella, quién sabe dónde para.
La perdí y nunca más
he vuelto a encontrarla.

Pero a menudo, al oscurecer,
de lejos me llega una canción.
Viejas notas, viejos acordes,
viejas palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas.
No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,
acabábamos de despertar del sueño de los niños.

Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes.
De historias de amor, sueños de poetas,
no sabíamos más, teníamos quince años...

Letra y Música Joan M. Serrat / 1967


miércoles, 15 de abril de 2009

"Hoy te tengo que encontrar" - Rubén Damore


La tarde anterior le tocó marcar a Figo del Real. No tocó una pelota en todo el partido y en una arremetida colocó un zapatazo al ángulo merengue que le dio el triunfo a su pequeño club.
Esa mañana Eduardo Peretti abría sus ojos aún mojados de emoción. Mientras calentaba el café encendió la radio esperando que la Cadena Ser hablara de su actuación pero las noticias pasaban. ese lunes 18 de diciembre de 2001, por lo que sucedía en su tierra natal. Sus lágrimas empañaron aquella alegría.
Venía de los doce en Atlanta y cuando saltó a River, en unos meses el Getafe de Madrid ya lo había inscripto por su firmeza en la marca.
Fueron dos años duros y Peretti nunca pudo despegarse de sus orígenes, algo que, al fin de cuentas, le pertenecía.
Salió disparado a comprar el País en el puesto de la esquina y en los titulares se adivinaba el desastre. Argentina hervía por esos tiempos y él, nostálgico y melancólico por naturaleza, no podía aferrarse a las costumbres ibéricas. Cerró la puerta del departamento. No se sirvió su café caliente. Tomó aquel paquete de yerba que escondía para cebarse recuerdos de tanto en tanto y armó su mate para degustar unos amargos, mientras pensaba.
La decisión tardó diez minutos. Debía viajar a su tierra.
Habló con su representante y luego de mucho esfuerzo, lo convenció para poder volver. Debía ir por ella. Rescatarla. No podía abandonarla en el desastre. Esa débil unión que se quebró para jugar en España hoy quería fortalecerla. Abandonaron la comunicación allá por agosto. No tenía dirección salvo un teléfono, el de siempre. Pero estaba seguro que la encontraría. El avión aterrizó en Ezeiza el viernes 21 casi al anochecer.
Un taxi lo acercó a la 9 de Julio. Bajó en Corrientes. La gente clamaba por las calles, el horrible aroma a represión se impregnaba en sus narices, las palabras se adivinaban en las ramas de los árboles: cacerolazos, autoconvocados, fin de la convertibilidad, asambleas barriales, corralito, 250 pesos por semana, Argentinazo, helicóptero, huida, FMI, saqueos a supermercados…
Su corazón se debatía entre las librerías que él amaba y hoy encontraba cerradas, la gente que corría… los autos que bocineaban su bronca… no lograba entender.
Tenía que rescatarla y caminó esas calles que conocía de memoria tratando de adivinar sus pasos…
-Hoy te tengo que encontrar…

14-04-2009 -Rubén Damore

Dedicado a Ismael Serrano, tema musical "Buenos Aires 2001"


miércoles, 8 de abril de 2009

“Seguro que vos también lo viste..”-Rubén Damore







Entre la penumbra de la luz que se filtraba por la ventana y como todas las noches, las siluetas de Tomás y Candela aparecían arrodilladas a los pies de sus camas, con las manitas juntas y apuntando al cielo.
-Gracias por mamá, por papá, Candelita, por los tatas, el padrino, Carlitos mi primo preferido… se adivinaba de la vocecita de Tomás.
-Sabés que? Hoy me tocó ir a la bandera de mi jardín con Laura y Bruno…!! Y la seño me eligió a mí... porque fui rápido al tren, estaba derechita, no charlé… se escuchó de Candela… ah!! Y también te pido por Colita, que se mejore rapidito…
Y así siguieron pidiendo y agradeciendo durante unos minutos más.
Al recostarse la luz de la ventana que se filtraba del mercurio de la calle, no dejaba cerrar los ojos de Tomás.
-¿Cande, estás despierta?
-¿Si Tommy, que pasó?
-¿Por qué todas las noches nos ponemos a rezar y pedimos y agradecemos?
-No sé…, supongo que lo hacemos para que alguien nos escuche y guarde nuestras palabras…
En eso, la puerta del cuarto se entornó y la luz de la cocina dibujó la figura de la madre que venía a despedirlos, como todas las noches.
-Un besito por aquí a la flor de la casa… otro por acá para el muchachito más bonito del hogar…
-Ma… dijo Tomás… ¿te puedo hacer una pregunta preguntosa….?
-¿Por supuesto, que pasa… precioso?
-¿Con Cande queremos saber para qué todas las noches rezamos y pedimos al cielo por todos?
Sentándose en el borde de la cama de Candela, todavía con el repasador en la mano, les contó:
-Cuando tenía la edad de Candela, mi mamá, o sea la abuela, también me hacía orar cada noche. Tampoco entendía la razón pero ella me dijo que esto de rezar era una forma secreta de cuidar a los nuestros a través de la fe, era el sendero para acercarse a Jesús y que su luz nos guíe, nos encamine en la vida.
-Pero… interrumpió Tomás, -¿Cómo es Él?
-Tommy, toma la forma que cada uno imagine. Existen cuadros, retratos y libros que lo ilustran pero… mejor sentirlo como a uno le parece, además lo vas a reconocer en tu vida de miles de maneras diferentes. Está en todos lados, en este barrio, en otro país, en todo el mundo. Y ahora a dormir que mañana temprano hay que ir al cole...
Al rato Cande y Tommy se durmieron. El silencio se apoderó de la noche pero los sueños de ambos se cruzaron y lo vieron de una forma increíble, lo imaginaron casi de la misma forma, como solamente lo podría imaginar un niño…


Dedicado a los que no se pierden entre la tristeza y la desazón, los que cuando caen se levantan, a los que luchan por los demás, a los que tienen esa luz que los diferencia. Tema musical "La bicicleta blanca", de Horacio Ferrer, por Jose A. Trelles.


miércoles, 1 de abril de 2009

“Dos atorrantes” -Rubén Damore


Soy Antonio. Tengo casi 60 y acabo de comprar una nueva computadora. Empecé a desentrañarla de a poquito y me empezó a gustar eso de husmear en Internet.
¡Me di cuenta que podía mandarle un mail a mi señora, a mis hijos y mis nietos!. ¡Ellos podían llegar a leer lo que escribía! Mandaba mensajes, postales y presentaciones. Asimismo comencé a recibir de otras personas. Era hermoso el ida y vuelta. Y un día descubrí esa página donde se juntan muchos internautas, de la que tanto hablaban en la tele.
Entre mi mujer y mis hijos trataron de persuadirme pero no les dí bola a ninguno y me mandé. Me metí en esa página y armé una búsqueda de todos aquellos que hubieran jugado a la pelota en el club ‘La Amistad’, de la calle 41, entre 2 y 3, entre los años 1971 y 1979, en mi barrio, allá en La Plata. Hace unos años intenté hacerlo por teléfono pero me había resultado imposible porque las casas originales, la de los viejos, ya no existían más o se habían mudado y ya nadie sabía nada de ellos.
Increíblemente, en 2 días junté 9 viejos amigos. Nos escribimos por mail y comenzamos a juntar los 4 o 5 que nos faltaban.
-Yo me encargo de Pachorra… me escribió Melena y éste seguro engancha al resto.
A los 4 días ya estábamos todos. Una fría pantalla de cuarzo líquido nos unía por un teclado y un montón de recuerdos que nos brotaban de los ojos y de los dedos… Pero no podíamos quedarnos en esto solamente. En el muro de la página web puse:
-“Muchachos los convoco el sábado 28 de marzo, a las diez y media a encontrarnos en el club, como en las viejas épocas: con pantalones cortos, medias y zapatillas. Yo me encargo que el Uruguayo nos prepare el asado y nos reserve la cancha. Jugamos una horita y después tiramos sobre la mesa viejas anécdotas, viejos tiempos. Escriban todos los que se prenden. También me encargo de las camisetas. Antonio”.
El Gordo enseguida fue ubicado por Melena. Estábamos todos y faltaban quince días. ¡Éramos 13 ya! La adrenalina de esos días restantes fue tremenda. ¿Cómo estarán? ¿Cómo me verán? Los mails iban y venían con contenidos que iban de la melancolía a la alegría del reencuentro. Pero había descuidado un pequeño detalle… Aquella tarde de agosto de 1979 todo había terminado por una tremenda pelea entre el Gordo, fanático de Estudiantes y Lalo, de Gimnasia, ambos equipos de nuestra ciudad, La Plata. En nada coincidían y en nada se llevaban de acuerdo. Hasta que en un partido sin trascendencia, el Gordo lo partió a Lalo justo al momento de eludirlo e irse al gol que le daba el triunfo. Lalo, sin pereza, se levantó, ahí se armó y allí todo se terminó. No hubo más fútbol ni club. ¿Qué pasaría ahora?
Ese sábado amaneció nublado. La cancha era al aire libre. Rogaba que no lloviera. Llegué bien temprano, me calcé los pantalones, bien justos y cortos y las medias amarillas. El Uruguayo, mientras preparaba la carne, de reojo descubrió mis piernas “blanco teta” arriba y más oscuras debajo. Me preguntó si era el mellizo de Leopoldo Jacinto Luque… Mi Dios… Al rato fueron cayendo todos. Los abrazos se multiplicaron y los besos también. Terriblemente conmovedor fue ver al Gordo y a Lalo fundidos y apretándose los hombros…
Peor fue ver entrar a Jorge. Nada nos había dicho de esto en los mails, pero una enfermedad le había atacado la columna y ahora una silla de ruedas reemplazaban a la movilidad de sus piernas.
-No se hagan problemas, me traje un silbato, yo hago de juez… dijo en voz resignada.
El vestuario fue un jolgorio pero cuando distribuimos las camisetas se armó. Cuando al Gordo le pasamos la azul, éste la revoleó y dijo: -Yo juego con la del Pincha. Lalo no se quedó atrás y dijo: -Si éste no se pone la azul yo tampoco la roja, uso la del Lobo, que mierda.
Los ánimos empezaron a levantar temperatura. Salimos a la cancha y nos sacamos las fotos correspondientes: cinco azules y el Gordo con la albirroja y por el otro lado, cinco rojas y la blanca y azul de Lalo.
El partido fue para el olvido, verdaderamente… Nadie llegaba a los pases, nadie devolvía una pared, los arqueros parecían tener los ojos vendados y los goles iban y venían. Por supuesto hubo roces entre el Gordo y Lalo pero todo quedó ahí. A la hora Jorge pitó y finalizó el encuentro. La mezcla de transpiración, caras coloradas, canas y cabezas ya sin pelos se fundieron en el medio de la cancha. El Gordo levantó en andas a Jorge y todos lo rodeamos como si fuera un bebé recién nacido. Partimos a saborear el asado. Las palabras brotaban, se superponían en los labios, todos queríamos hablar sobre todo y sobre todos, de las anécdotas, del barrio, de aquellas novias, de los carnavales… tanto había para tirar a la mesa… que el griterío se apoderó del buffet del club. Las bandejas de vacío y asado no dejaban de venir. Cuando llegó la hora de los postres, extrañamente la mesa se pobló de tartas de crema.

Fue en eso cuando el Gordo recibió un panazo en el medio de la pelada. Cuando lo tomó entre sus manos preguntó quien había sido. Lalo, llorando de la risa, le dijo: -Gordo, va por la patada que me pusiste aquella vez… y ahí se armó. El Gordo agarró un sifón y cuando todos pensábamos que apuntaría a Lalo, éste tomó otro y entre los dos procedieron a bañarnos a cada uno de nosotros. Largaron los sifones y empezó la repartija de tartas al mejor estilo de los Tres Chiflados, iban de una cara a una espalda, de una cabeza a un trasero. El pobre Jorge terminó bañado en crema y soda pero feliz. Cuando las municiones se acabaron, lo que no se acabó más fue el ataque de risa y lo bien que la habían hecho estos dos atorrantes, ésos que abundan aún en los barrios y que nunca, pero nunca van a cambiar... por suerte.

Dedicado a todos los amigos de mi barrio, a aquellos que lo hicimos nacer y lo herimos de muerte cuando comenzamos a partir… Tema musical: "El baile de la gambeta", de la Bersuit Vergarabat.


miércoles, 25 de marzo de 2009

"Blancos Pañuelos" -Rubén Damore






No veo el cielo madre, sólo un pañuelo blanco.
No sé si aquella noche yo te estaba pensando
o si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos,
pero entré en otra historia con el cielo cambiado.

No me duele la carne que se fue desgarrando,
me duele haber perdido las alas de mi canto,
las posibilidades de estar en el milagro
y recoger las flores que caen de tu llanto.

No quiero que me llores, mírame a tu costado,
mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado,
mi voz está en las voces de los "iluminados"
que caminan contigo por la ronda de Mayo.

No quiero que me llores ahora que te hablo,
mi corazón te crece cuando extiendes las manos
y acaricias las cosas que siempre hemos amado:
la libertad y el alma de todos los hermanos.

No sé si aquella noche amanecí llorando
o si alguna paloma se me murió de espanto,
solo se que la vida, que me esperaba tanto
es el cielo que crece por tu pañuelo blanco.

Hamlet Lima Quintana

Dedicado a Gabriel Gestal, propulsor nato de la cultura argentina, defensor a ultranza de las libertades individuales y propagador del arte. Tema musical: "Blancos pañuelos", interpretado por Inés Estévez, Teresa Parodi, Jose Angel Trelles y el Grupo Coral Demos, dirigido por Gabriel Gestal.

jueves, 19 de marzo de 2009

“Nariz compartida” - Rubén Damore






Ya son las cuatro de la tarde en Villanueva. Esta vez me llevó casi una hora maquillarme. No podía descuidar ni un detalle. Llegué a la plaza y una multitud de chicos y padres se encontraban repartidos entre hamacas, calesita y bicicletas que circulaban en derredor del sendero de la plaza.
Bajé de mi vieja F-100 67, con la valija y el amplificador. Acomodé todo lejos de la música ambiente para que no se mezclara con la mía.
Encendí el equipo y comencé con el embudo hecho en metal, a llamar a la gente:
“Ateeencioooón… llegó la hora de divertirseeee…, los espero a las 5 con muchas sorpresas…”
A esa hora, en punto, puse en marcha mi rutina . En el mismo momento, el Sportivo Villanueva arrancaba jugando un partido difícil y yo quería estar allá... pero mis ganas estaban puestas en entretener y juntar sonrisas y eso solo superaba a mi otra ansiedad.
Comencé a revolear por el aire bochas de colores, rojas, amarillas, azules, verdes... De reojo pude ver como los niños, sorprendidos, comenzaron a rodearme. A medida que me acercaba a ellos, con un guiño cómplice se sentaban y solos, solitos fueron armando la pista para darme el espacio suficiente. La magia los sorprendió gratamente y al grito unísono de un ‘AHHHH’, hacía aparecer de una chistera cosas extrañas: les había advertido que cuanto más gritaran, más sorpresas habría. Y a medida que las voces se elevaban, sacaba algo diferente: desde una pelota hasta un conejo. Cuando avancé con pequeños grotescos las risas fueron ganando a grandes y chicos.
Los ojos se abrieron grandes como el sol de la tarde cuando de un globo flaco, llenándolo de aire, alargándolo y retorciéndolo de aquí para allá, con ese ruido insoportable que generan los roces, un caniche color rojo saltó a la perfección entre mis manos…
La rutina finalizaba siempre cuando pintarrajeaba la cara de varios pibes y algunos padres corajudos que hacían de hazmerreír del público. La complicidad se había logrado.
Mientras la puesta en escena transcurría, por mi cabeza daba vueltas la misma pregunta:
-¿Como le estará yendo a los muchachos?
Ellos no sabían de esta locura de regalar alegría a los chicos, de retrasar la edad de los adultos, de hacerlos sentir pibes otra vez pero sí sabían que para mí el fútbol era cosa seria.
Ya por las 6 y media, saqué de la valija aquel viejo birrete que sufrió tanto frío y dolor por el 82 allá en Malvinas y que ahora me servía para recoger el agradecimiento de esas caras, de esos ojos que ahora me miraban felices, contrarrestando aquella desgracia creaqda por unos maniáticos inservibles.
Luego lo recaudado iba siempre al mismo destino: la cooperadora del hospital de Niños de la ciudad. Realmente era una fiesta y un placer vivir esos momentos.
A medida que pasaban los días, la pregunta era la misma: ¿el domingo, venís o no venís? Y evadía la respuesta hasta el viernes, momento en que me confirmaban donde podía actuar. Si ese fin de semana no actuaba, terminaba jugando de 5, como siempre, distribuyendo el juego y cortando sin piedad al 10 contrario. Era reconocido como duro e implacable. Y algunas veces hasta llegaba al gol. Pero nadie sabía, en realidad, como ocupaba mi tiempo libre.
Fue así cuando el segundo domingo de agosto, día del niño, se jugaba la final y solo un empate nos llevaría al título. Seríamos locales, imperdible ese partido pero…
El director del Hospital me pidió que efectuara una actuación memorable en Pediatría para palear un poco el dolor, la angustia de los pinchazos y colocar pinceladas de alegría y color en todos esos ojitos expectantes, quitarles el típico olor insoportable y perfumarlos con música.
¿Qué hacer? ¿ir a jugar la final y casi salir campeón o envolver a los chicos en una atmósfera de ilusión y magia?.
Decidí ir al hospital.
-No sabés como me tira el aductor derecho!!!! Le dije a Alberto, que me insistía siempre hasta último momento.
Claro, ese domingo todo se desarrolló de maravillas y las sonrisas regaladas por esas bocas sedientas de dulces, esas manos queriendo acariciar muñecas, esos pies queriendo recibir pelotas de cuero, fue mucho más que el fútbol de once y el título posible a conseguir.
Al finalizar, recogí la valija con mis pertenencias y salí. Con gran sorpresa me encontré con los muchachos que en la vereda me esperaban serios, con caras largas. Me habían descubierto…
Pedí disculpas y les dije que les iba a explicar todo.
-Lo sabíamos y ya hace mucho tiempo… pero nos gustaba este juego...
Al unísono cada uno se colocó una nariz colorada y Carlos, el capitán, de un bolso extrajo la copa.
-Este trofeo es el orgullo de nuestro equipo pero, sabés? vos realmente sos nuestro orgullo personal...
Estar apretado entre tantos brazos gigantes me hicieron sentir pequeño, casi nacer de nuevo y la vergüenza de mentir la reemplacé por esta hermosa señal de amor.

17-03-2009

Dedicado a José ‘Pepe’ Biondi (Era de mi barrio, sencillo, humilde y excepcional. En su tumba decía "Yo quería descansar acá porque acá están mis padres. Aquí empezó mi miseria y aquí quiero terminar."). Tema musical "Señal de amor", de Patricia Sosa.

miércoles, 11 de marzo de 2009

"Res non verba" ("Hechos, no palabras") -Rubén Damore



Hola, estoy casi seguro que no me conocen Me voy a tomar el trabajo de contarles mi vida y piensen si mis andanzas les gustaron o no, sirvieron o solo fueron quimeras...
Como no podía ser de otra manera, nací un 22 de noviembre, un ‘Santa Cecilia’, patrona de la música, en la provincia querida de Entre Ríos. Corría el año 1859, o sea que este año cumpliría la friolera edad de 150 años, uy Dios!! Cuantos años para una dama...
Mi papá tenía un campo allí pero una enfermedad hizo que él me dejara para siempre. Yo, que me encontraba haciendo la escuela primaria en Buenos Aires tuve que regresar urgente para colaborar con la economía familiar dándole una mano a mamá, maestra de escuela rural.
De ambos heredé el coraje y el empeño, el respeto y la necesidad de educar. Fue así que, de regreso a Buenos Aires me recibí en el Normal 1 como Maestra de Grado Primario. Ya tenía 19 años y el Director General de Escuelas de esa época, Don Domingo Faustino Sarmiento, me ofreció un cargo en una escuela de varones.
Tuve una gran amiga, Amelia Kenig, con quien compartía los atardeceres y la vida, pero una enfermedad que contrajo provocó un profundo cambio en mi vida y decidí ingresar a la Facultad de Medicina. Ya tenía 23 años pero a los 27 una epidemia de cólera azotó a Buenos Aires y puse manos a la obra, aún siendo estudiante, en el Hospital Muñiz junto a doctores con nombres hoy famosos como Penna y Estévez.
A los 30 y luego de sortear muchísimas trabas de una sociedad extensamente machista, me gradué de médica cirujana pero claro, sin poder cumplir mi objetivo que era curar a mi amiga Amelia, quien falleció poco después. Sentí el raro y triste privilegio de ser la primer mujer graduada en la UBA con una tesis sobre las histero-ovariotomías efectuada en el Hospital Rivadavia.
Sufrí el ridículo y el aislamiento al ser la única mujer de la Facultad y encima, luego de de recibida, tuve que dar una prolongada batalla legal para poder ejercer. Igual me gradué.
Inicié mis actividades como obstetra y ginecóloga en el Hospital San Roque (hoy el Ramos Mejía) . Pero Dios me hizo tan inquieta que no pude con mi genio y fundé la Primera Escuela de Enfermeras, única en Sudamérica y además instituí el uniforme que luego fue adoptado en otros países latinoamericanos... ahh!!! y de paso la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios que luego se unió a la Cruz Roja Argentina.
Abrí un consultorio privado pero varios de beneficencia. No podía descansar por todo lo que había que hacer por este país y la salud. Armé planes de salud y empecé a recorrer el país para que muchos pueblitos tuvieran su salita de primeros auxilios. ¿Y saben que logré? Conseguí que impusieran el uso de alarma en las ambulancias! Hasta ese momento era de uso exclusivo de los bomberos.
También armé un equipo que realizó la primera cesárea en la Argentina y 2 años después me presenté en el concurso para cubrir el cargo de suplente en la cátedra de obstetricia para parteras... pero el concurso se declaró desierto porque... en esa época las mujeres éramos excluídas de la docencia universitaria...
Eso no me amilanó, ni ahí. No me quedé quieta ni un minuto. Dicté cursos, publiqué algunos libros y me ocupé para que se mejoraran las condiciones laborales de las enfermeras. ¿Adivinen que hice por la discriminación femenina? Estudié detenidamente el Código Civil y logré demostrar que las mujeres teníamos status de niños en la Argentina. Luego de tanto pelearla, pude ver algunos cambios... Presidí el Congreso Argentino de Mujeres Universitarias y el 1er Congreso Feminista Internacional de la Argentina para tratar la situación de las mujeres en temas sociales, educativos y legales.
Fundé el Consejo Nacional de Mujeres, la Asociación Obstétrica Argentina y el Liceo de Señoritas. En 1905, a los ya 46 años, creé al Instituto Argentino para Ciegos.
Y ya a mis 57 me retiré de la docencia y me fui a vivir mis últimos años humildemente a una casita que adquirí en un pueblito de Córdoba, rodeada de sierras dulces y acogedores aromas, allá en Los Cocos. Ahí me hice escultora, pintora y hasta gimnasta.
Pero como no pude con mi genio y sabía que no me podía llevarme nada al otro lado, doné mi casa para que se construya allí una escuela.
Y un día volé con la libertad de los pájaros. Me fui al lugar donde todos iremos alguna vez pero con muchos sueños cumplidos y algunos, claro, sin cumplir, pero eso sí, siempre fui fiel a mi palabra.
Y sigo revoloteando inquieta por este mundo y, les puedo asegurar, que esto de la palabra noto que es muy difícil de cumplir.
Todos debemos tener igualdad de oportunidades y libertad de elección. Les pido algo, no discriminemos más, ¿saben por qué? Porque así de fácil se construye un país.

Dedicado a CECILIA GRIERSON, Primera médica argentina. Tema musical: "El país de la libertad", León Gieco.


jueves, 5 de marzo de 2009

"Una porción de sol" - Rubén Damore


Ese viernes nos levantamos con mucha tormenta y con la triste noticia que la escuela de la ciudad, la que está frente a la plaza, había sido robada, incendiada y casi destruida por vándalos, llamémoslos DELINCUENTES subrayado y en mayúsculas, son aquellos que carecen del elemento vital: educación.
Por la radio y la TV se hablaba solamente de imponer mano dura, de blindar el edificio, de la ineficacia del gobierno de turno ante la delincuencia y no se cuantas cosas más... pero ninguna de las noticias habló de la reconstrucción y de ellos... de los pibes que debían comenzar sí o sí el primer lunes de marzo.
Mi hijo, que iniciaba su primer año en esa escuela, me preguntó:
-¿Y entonces pa? ¿Que va a pasar? ¿No hay más escuela?
-Si, te aseguro que va a haber y más y más escuelas y la tuya va a ser la más bonita, le respondí con voz casi quebrada.
Me quedaba poco tiempo. No podía ponerme del lado de los enviados de la crítica, de los que se envolvían de pesimismo. Arranqué el sábado cuando ya las nubes parecían escaparle a un cielo que comenzaba a asomarse. Desde la ventana entraba el fresco y el olor a tierra húmeda pero nada me distrajo. Imprimí varios carteles, los pegué en los comercios del barrio, algunos mandé por debajo de las puertas de los vecinos y puse otros hasta en los postes de luz.
“Yo me animo a reconstruir la escuela, el lunes a las 19hs te espero allá”.
Ese lunes, ya pasadas las siete y media éramos como veinte. Había algunos padres y vecinos y hasta la directora enterada de la movida, también concurrió y abrió su corazón más grande que las puertas de la escuela. En una fotografía horrible, vimos la destrucción de la educación, la quema de libros intencional y las heridas en las paredes negras que se podían sentir en el cuerpo.
En un par de horas decidimos y organizamos la tarea. Había que comprar ladrillos, pinturas, rearmar pizarrones, pupitres, muebles, la biblioteca!!! Reponer los libros quemados... que tristeza verlos derramados como pan negro en el piso...
Pero aún teníamos diez días.
Al correr la noticia se fueron sumando brazos, ayuda y respaldo. Comenzaron a aplacarse las invectivas. El corralón del barrio donó parte de los materiales de construcción, el carpintero y un par más repararon como pudieron pizarrones, bancos. La albañilería y la pintura quedaron a nuestro cargo con algunas maestras que también se habían sumado y hasta algunos chicos que se encargaron de sacar escombros.
Daba gusto ver como había quedado a casi veinticuatro horas del primer lunes de marzo.
El edificio relucía por fuera y por dentro. La biblioteca fue rearmada con libros nuestros y mangueados por doquier a todo aquel soñador de letras que se cruzara por nuestro camino.
La noche del domingo anterior me rendí al sueño plácido que da el gusto de ver las cosas hechas a pesar de las heridas.
-Ahora debemos actuar nosotros... le dijo un duende al otro.
-Es nuestra hora. Ellos hicieron lo suyo y de nosotros depende el encantamiento y darle a esto el toque final, terminar de una vez con el daño causado por ese dragón devastador. Convocaré a los ángeles, aquellos que nos pueden dar la mano infinita que nos falta.
-Manos a la obra! Gritó otro.
-Los pibes merecen que este lugar los cautive, los encante, los eduque para un país mejor, alegó uno barbudo, de rostro añejo.

Ese lunes bien temprano, con todos los guardapolvos alineados y nosotros detrás, la directora deshizo su discurso de hielo de cada año para enmarañarse en uno bien radical donde sus últimas palabras hablaban sobre la solidaridad como base de la educación y pidió que tanto maestros como padres elevaran las palmas de sus manos al cielo porque ALGUIEN muuuy importante se iba a encargar de curar llagas y callos.
Cuentan quienes casualmente pasaron la madrugada anterior por la esquina de la escuela que por segundos se vieron relámpagos en algunas aulas y algunos arriesgaron hablar hasta de una luz infinita que pareció iluminar el patio central.
Le echaron la culpa a la luna llena... pero eso yo no lo creo...
En una de las paredes del patio que había quedado blanca como el resto, ahora tenía los colores del arco iris y en el medio decía:

“La solidaridad es la ternura de los pueblos”.
Dedicado a la memoria de Rosa, MI Rosita, maestra de sexto grado que partió el lunes pasado para dar clases a los duendes que habitan la eternidad mezclando, seguramente, su frescura, su ternura y su picardía con el arte y el amor.
Tema musical: "El misterioso Dragón" de Víctor Heredia


miércoles, 25 de febrero de 2009

"“El amigo que nunca se olvida” - Rubén Damore


Mi barrio… ahh si yo te contara de mi barrio…
Era uno de esos perdidos en el medio de cualquier ciudad del cordón bonaerense. Puede que haya sido como el tuyo, pero como fue mío porque fue donde nací, lo siento de mi propiedad y es el orgullo que llevo dentro...
En él transcurrió toda mi infancia, en él me hice niño, y cuando mi adolescencia florecía, partí para nunca más volver. Claro, hasta que sucedió lo que sucedió.
Allí quedaron la esquina, las veredas, los timbres altos, las puertas de madera oscura, el asfalto, Doña Catalina, los barriletes y el potrero.
El potrero… allí me calcé por primera vez la camiseta de Boca… y vos la de River… ¿te acordás hermano?
Claro, a esta altura del relato donde te escribí 131 palabras, no te conté aún de Jorge, mi mejor amigo. Fuiste mi rival de fútbol casi siempre. Sí, fuiste mi rival pero nunca mi enemigo; fuiste a quien chicaneé pero nunca subestimé y recíprocamente mantuvimos el respeto.
Y fue con vos con quien más lloré a los doce años la partida de mi padre cuando la vida me puso de golpe en lo más duro que se enfrenta un niño: la pérdida física del ser a quien todo hijo quiere parecerse. Desde ese invierno me angustia el olor marchito de las flores cuando están juntas. Es ese gesto y el dolor compartido que nunca me permitió olvidarte.
Luego de aquel hecho, de aquel mojón, mamá decidió vender la casa y mudarnos a otro barrio. Y como no me era propio, el nuevo no fue mío y nada fue igual.
Te dejé de ver.
No cruzamos nuestras vidas nunca más.
A los trece un tío me llevó a probar a La Candela. Recuerdo que ese sábado éramos unos cuantos y en mi mochila llevaba la camiseta azul y amarilla que el viejo me había comprado a los seis y me esperanzaba que su ángel guiara mis piernas cuando me tocara entrar.
-A ver vos, movete, el flaquito… entrá por el 10… perdón, de que jugás nene, te va ese puesto?
Tímidamente asentí, calenté las piernas flacas y entré. El 10 me miró con cara de asco y antes de salir escupió casi al lado de mi botín raído.
Esa mañana salió todo como el viejo lo hubiera soñado. Metí tres goles, fui elegido y en cinco años ya había trepado a la reserva y de ahí al banco de primera. Debuté un domingo de marzo con dos goles y una actuación que me llevó a la selección juvenil y al poco tiempo me encontraba en la mayor con quienes yo había soñado algún día parecerme.
A mi consagración se sumaron ofertas jugosas de Europa y en poco tiempo me encontré rodeado de fama, dinero y gloria vistiendo la blanca camiseta del Real Madrid.
Recuerdo aquella tarde trágica en el Bernabeu jugando el clásico cuando el cinco arteramente rompió mi rodilla. Salí en camilla por primera vez de un estadio. Pasaban los días y los médicos no encontraban soluciones precisas a mi lesión. Una carta llegó al traumatólogo del club recomendando a una sola persona idónea que pudiera devolverme a las canchas. Ese galeno se encontraba en Buenos Aires.
Viajé de apuro a la Argentina con el médico del club. En Ezeiza y esquivando con las muletas al periodismo fuimos raudos para la clínica donde atendía ese tal López.
En la sala de espera, sentí como la gente no podía dejar de quitarme la mirada de encima, cosa que me ponía incómodo y hasta de mal humor.
Presentí el final de mi carrera que nadie se animaba a decir. No creía demasiado en los milagros.
Cuando la puerta del consultorio del doctor López se abrió y mi nombre sonó grave, entré aterrado.
En su escritorio y haciendo anotaciones, sin levantar la vista me hizo señas que me sentara en la camilla. Hasta ahí no me había percatado de las paredes pues mi mirada se centraba en el piso.
De repente, el horizonte fue cambiando del gris del piso a una gama de colores y con gran sorpresa descubrí entre el entre el diploma de la U.B.A.,certificados de congresos, post grados, seminarios… mis fotos intercaladas y enmarcadas de igual modo que los títulos, las camisetas que vestí.
Entonces se cruzaron nuestras miradas y descubrí tus ojos donde las lágrimas caían pero tu sonrisa no se acababa.
Tu imagen me transportó de golpe a los seis años. Me pareció descubrir la camiseta de River bajo tu delantal. Recordé todos los momentos vividos pero éste era especial.
A pesar del dolor en mi pierna, me paré y no hubo ni camiseta ni guardapolvos que nos separara.
Nos unimos en un abrazo interminable y el paréntesis que creíamos cerrado no lo estaba. La vida tenía preparado aún mucho más para nosotros.

Dedicado al Dr. Federico Manfrin - Traumatólogo - Tema musical "Tiernamente amigos" de Víctor Heredia, por Heredia-Jairo (24-02-2009)


miércoles, 18 de febrero de 2009

"No hay amores imposibles" -Rubén Damore










Soy un hombre mayor, casi con la edad de haber doblado el codo y encarando para el disco, pero de vos guardo un recuerdo inolvidable.
Te conocí de pibe, deambulabas por todo el barrio, eras la más conocida, la más querida.Encerrabas un misterio. Competíamos con el resto de los amigos para ver quien te quería más.Sabemos que en la infancia estar enamorados es una rara mezcla de amor y miedo.Ya en mi adolescencia coincidimos y fuimos casi uno.
Recuerdo que compartimos momentos gratos e ingratos. En mis tardes de mayor inspiración, tocarte era como acariciar la luna, era como llegar al cielo. Y si venía rechiflado te trataba mal, te denigraba... pero nunca te alejaste de mí. Al contrario.
En la próxima cita, estabas igual que siempre, tersa, suave y dispuesta a recibirme.Nos divertimos, fuimos felices y creo recordar allí los mejores años de mi vida.Fuiste y sos el amor más grande de mi vida pero... llegó un día que comencé a perderte. Cada vez te veía menos, cada vez te sentía más lejana.Y una vez tomé la decisión. Ya no volví a tu encuentro.
Te descubría reluciente en la televisión, otros te nombraban en la radio... otros te amaban como yo hubiese querido... Trataba de evitarte.
Presentía y añoraba algún día volver a estar juntos, pero aún no era el momento, otras realidades me rodeaban. Mis años declinaban el reencuentro. Yo, un viejo de los años barriales y vos siempre tan radiante.
Pero una mañana, un día de abril, alguien tocó mi puerta. Un hombre de cara ruda y corazón grande preguntó mi nombre y apuntó conocerme de antaño. Dijo que debería recomenzar un romance, que la vida siempre da una oportunidad más. Él me contó que vos me estabas esperando, ansiosa, ávida. Que debía ir. Que iba a ser maravilloso.
Acudí a la cita ese sábado, nervioso y con cosquillas en la panza como en la mocedad de mi pubertad pasada.
Te vi. Caminé lentamente hasta toparme con tu figura geométrica y hasta casi me pareció descubrir tu sonrisa. Te tomé entre mis manos, te apretujé, te besé como en los viejos tiempos, me permití acariciar tus redondeces, casi impolutas a través del tiempo. Tu perfume era casi el mismo.
Y perdoné tus viejas rebeldías... es que arrastramos a cuestas el idioma de la infancia, llegaste para darle cobijo al desánimo de mi corazón... Y... ahora sí... estoy seguro que me dolería si te dejara.... pero me moriría sin vos...
Una veintena de chicos aguardaban en el círculo central de la cancha sobre el verde pasto con un arco iris de camisetas... Te puse debajo de la suela y de un toquecito te impulsé hacia ellos.
(2do. Cuento de "Historias en el aire" 17-2-2009 con final de 'Serenata para la tierra de uno' de
María Elena Walsh, interpretado por el Cuarteto Zupay)


domingo, 15 de febrero de 2009

"Indecisión" -Rubén Damore

Hoy es domingo. Llueve.
Siento el fresco de un julio gélido. Saboreo mi tercer mate y te recuerdo.
Anoche fue maravilloso, casi inolvidable. Enamorados de una luna que se escondía detrás de unos nubarrones que simulaban una noche fantasmagórica, caminamos Lavalle desde Florida hasta la 9 de Julio. El temor a una próxima tormenta hizo que te apretujaras fuerte a mi pecho.
Así, casi esquivando las baldosas flojas y con mucha humedad nos metimos en ese pequeño cine. Nos decidimos por una antigua del argentino Alejandro Agresti, quien había decidido armar una película para nuestro amor.
Allí, Sandra Bullock y Keanu Reeves protagonizaban a esa pareja que vivían en una misma casa pero en diferentes tiempos. Su única comunicación era un buzón postal con intercambio de cartas, único medio para descubrirse, para atraparse.
Una historia de amor, sabemos, no necesita de explicaciones racionales y esta película casi semejaba nuestro romance. A ellos los separaba el tiempo y la duda de saber si lo que sentían era una mera fantasía o una realidad extraña.
La noche se prolongó maravillosa, completa de ternura, complicidad, amor a tiempo, llenos de lluvia que comenzó a arreciar a eso de las dos.
Hoy es domingo. La garúa continúa. Quedamos en Ayacucho y Santa Fe, a las cuatro.
Todavía no tomé una decisión porque hoy, hoy se juega. Hoy es el clásico y nunca falté. Decidir entre el calor de las masas o el de tu mano... Entre el canturreo alentador y tu voz dulzona...
¿Qué hacer?
Pongo la pava en el fuego. Enciendo mi primer cigarrillo, me asomo a la ventana. Ya tomé la decisión.

Dedicado a Rubén Juarez, con final del tango 'Se juega' de Chico Novarro y Rubén Juarez.
Exclusivo para los hinchas de la Academia: http://www.youtube.com/watch?v=PMNTRO6Eshc